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El hallazgo de las joyas escondidas. Cap. 7. El encargo del arca

 

El hallazgo de las joyas escondidas. Cap. 7. El encargo del arca

Ilustración de Jesús Delgado

Leo ha guardado en su escondite el botín que han encontrado en la carpintería: un rollo y un plano. Ya saben que el rollo es una carta antigua, pero tendrán que averiguar si el plano es uno nuevo o es el mismo que les está guiando en su investigación.

En cuanto llegan Lucía y Manuel a su casa, Leo saca el rollo de su escondite y comienzan a descifrarlo.

A pesar de que, como en otras ocasiones, no se puede leer todo bien, están entrenados a completar las partes que faltan de las palabras. Hasta el mismo Leo reconoce con orgullo que se está haciendo un gato experto en descifrar rollos.  

—Vamos a leerla despacio, Manuel, a ver si comprendemos todo —propuso Lucía.

—Está dirigida al hermano carpintero. Ya sabemos que todos se llaman hermanos —empezó Manuel.

—Serán muchos hermanos, una familia grande, como nosotros —dije yo.

Siguió leyendo: «Te escribo esta car…». Seguramente sería carta. «Por mandato del P. de la…».

 —Anda esto sí que no se puede leer. No sabemos quién le manda escribir. Pero sí sabemos que es una «P.» lo que quiere decir que es un padre. Nos lo explicó el director de la biblioteca. La «P.» era padre y la «H.» quería decir hermano.

Ya entienden qué significan la P. y la H. Se lo explicó el director de la biblioteca, su amigo. La P. es una abreviatura de padre y la H. de hermano. La comunidad de jesuitas está formada por padres y hermanos. Ellos enseguida recuerdan que son muchos hermanos; unos son carpinteros, otros hortelanos, otros ayudan en la biblioteca. En esta ocasión el hermano de la biblioteca es el encargado de escribir al hermano carpintero para pedirle que construya un arca. ¡Se quedan asombrados!

—«Para que construyas un arca, un gr… cajón».

¡Un arca! ¡Un cajón que debe ser para guardar las joyas.

—Luego dice: «Tenemos prisa, pues pront… partiremos para el gran viaje». Así que le pide que construya un arca, un cajón para guardar las joyas antes de marchar de viaje. ¡Otra vez el gran viaje!

—Ahora ya lo entendemos mejor. Estaban guardando las cosas valiosas que no se podían llevar de viaje —dijo Lucía.

Lo han entendido muy bien: encargan un arca al carpintero para guardar cosas valiosas que no pueden llevar de viaje. ¿Qué cosas? Las joyas que están buscando. La carta recuerda también que CAVE CANEM es la señal secreta, guía de la Hermandad de los Gatos.

La pregunta que se hacen a continuación es ¿dónde estará el arca? No lo saben y es justo lo que tienen que buscar. Para orientarse tienen el plano. Lo despliegan y lo miran detenidamente.

 

Ilustración de Jesús Delgado

 

¡Qué listos son! Entre los dos habían descifrado todo el misterio. Bueno, todo no, porque, ¿dónde estaba la caja aquella?

—¿Dónde estará esa caja, Manuel? —preguntó Clarita, adelantándose. Ya digo yo que es una pesada y cuando voy a decirlo yo, lo dice ella primero.

 —No lo sabemos, eso es lo que tenemos que descubrir ahora, Clarita.

—Tendremos que estudiar a fondo el plano, a ver si nos da más pistas.

—Manuel —dijo Lucía— quizá ese otro plano que hemos encontrado en la carpintería tenga relación con el arca escondida. Lo desdoblamos con cuidado. No era tan grande como el otro.

—Parece que es también un plano del gran edificio. —¿Dónde está nuestra casa, Manuel?

Muy pronto se dan cuenta de que el plano que han encontrado en la carpintería es el mismo que Leo tiene bien escondido en su rincón, pero un poco más simplificado. En un punto ven la señal de CAVE CANEM junto con la señal de los sabuesos, los Guardianes de la Noche: La piedra de los sabuesos.

—¡Anda, aquí está la señal de los sabuesos y al lado Cave canem! ¡Las dos juntas! Los Guardianes de la Noche. Otra vez los dos perros con las patas en alto. ¡Ay, no me gustaban ni un pelo! Y al lado, la nuestra, Cave canem. ¡Así que las dos señales guardaban el tesoro! Se lo contaré a Timo, que esas historias de familia le gustan mucho.

—Aquí leo unas letras, pero no las entiendo. Dame la lupa, Manuel. Lucía se acercó con la lupa y leyó alguna letra muy rara:

—«Paraninfo…». No se puede leer bien, ¿qué será eso?

—Vamos a mirar el otro plano. Podemos ver dónde está Cave canem III A —propuso Manuel.

 —Está aquí —Lucía lo descubrió rápidamente—. Está escrito con letra muy pequeñita pero ahora ya las distinguimos bien.

—¿Dónde será eso, Leo?

—Ya sé dónde es. Por ahí mi padre y yo vamos todos los días.

—¿Cuando hacéis la ronda de la noche?

—Sí, eso es.

—Entonces es por las galerías de los libros.

Leo está muy orgulloso porque cree que ya sabe leer un plano como Lucía y Manuel. Hasta su hermana Clarita le dice:

—¡Qué listo eres, Leo! ¡Hay que ver lo que sabes!

¡Qué orgulloso me puse! ¡Mi hermana diciéndome eso! Cada vez estaba yo más hueco.

La próxima aventura será por las galerías de los libros. ¡Hasta el próximo día!

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