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El hallazgo de las joyas escondidas. Cap. 8. Las galerías de los libros. Segunda parte

El hallazgo de las joyas escondidas. Cap. 8. Las galerías de los libros. Segunda parte.

Ilustración de Jesús Delgado

¿Qué han encontrado nuestros amigos recorriendo las galerías de los libros? ¿Qué indica el letrero de CAVE CANEM ?

El azulejo con la imagen de CAVE CANEM está casi escondido por las estanterías de libros, al lado de una puerta. La empujan con cuidado y entran. Enseguida se dan cuenta de que es un almacén abandonado, pero les llama la atención un armario lleno de cajoncitos con letras. Ellos no saben qué es porque no lo han visto nunca. Se trata de un fichero en el que cada libro tiene una ficha de cartulina con sus datos y el lugar donde está depositado en la biblioteca. Ya no es fácil encontrarlos, porque se consultan en el ordenador, pero hasta hace pocos años estaban en todas las bibliotecas. Solían ser de madera como este:

En el cuarto hay también una mesa de trabajo con libros y papeles. Rápidamente descubren un rollo con la señal de CAVE CANEM.

Se sientan allí, en el suelo, y Manuel lee la carta. Cuando termina, Leo confiesa que no ha entendido nada:

No entendí nada. Era la primera vez que encontrábamos una carta entera, sin que las tontonas hubieran destruido algo y no la entendí. ¡Se me hizo un lío en la cabeza! Joyas, arca, otra vez la «P.».

 —Manuel, no he entendido nada —le dije.

 —Yo tampoco, añadió Timo, que siempre estaba de acuerdo conmigo.

 Manuel y Lucía se quedaron callados con los ojos puestos en la carta, como si la leyeran otra vez.

—Verás, Leo, hay cosas que yo no entiendo tampoco. El comienzo es un poco raro: «Tristes tiempos se avecinan», pero luego habla del viaje y eso sí lo conocemos. Se fueron de viaje, Leo, y antes de marchar quisieron guardar bien algunas cosas.

—¡Las joyas! —añadió Clarita.

—Pero el caso es que las joyas no son las que habíamos creído nosotros, sino «joyas bibliográficas que hemos recibido de nuestros antepasados», eso dice —repitió Manuel.

—¿Eso qué es? —le pregunté, porque seguía sin enterarme.

—Son libros, Leo, no joyas como la del collar de tu abuela.

Ese es el gran descubrimiento que hacen: las joyas que buscan son libros. No son joyas como la que tiene la abuela de Leo y Clarita en el collar, sino joyas bibliográficas, es decir, libros.

Deben de ser muy valiosos, porque el P. bibliotecario los quiso guardar muy bien antes de salir de viaje. Por eso encargó un arca al carpintero para dejarlos escondidos y bien protegidos.

¡Qué emocionante!  Ya han descubierto CAVE CANEM III A, pero ¿dónde estará CAVE CANEM IV A? ¿Encontrarán allí el arca?

¡Hasta el próximo día!

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