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El tío de las vistas. Platero y las palabras olvidadas

 

A los amigos de PlateroPlatero

 

Audio 8, Platero se clava una púa y Araitz llora. 1º parte. Platero y las palabras olvidadas

Ilustración de Elisa Amann

El tío de las vistas

Después de comer los piñones la niña chica propone ir al arroyo, pues Platero tendrá sed y querrá beber agua. Unai se sube a lomos de Platero y todos se encaminan hacia el riachuelo. También buscan la pelota por si estuviera por allí. A lo lejos oyen las esquilas de las ovejas. A Ixone le resulta extraño el nombre. Es un pequeño cencerro en forma de campana que, a veces, llevan las ovejas o las cabras. Van en busca del pastorcillo que las cuida, por si él ha visto la pelota perdida.

Por el camino Rociillo les propone ir al día siguiente al pueblo:

—Mañana podéis venir al pueblo con nosotras —propuso Rociillo—. Estará el tío de las vistas.

—¿Quién es?, ¿qué son las vistas? —Ixone no entendía lo que le anunciaba Rociillo.

—Pues… es… —empezó a explicar la niña chica—. Un señor que toca el tambor y tienes que llevar dinero. Vale una perra: se la das y entonces te deja ver las vistas con un aparato.

—¿Una perra?

Ixone se quedó pensando si una perra sería lo mismo que un euro.

—¿Una perra es un euro?

La niña chica se encogió de hombros.

Nosotros ya sabemos que hemos ido muy lejos, a un tiempo pasado y hace muchos años se utilizaban las perras, las pesetas, los duros… Todavía no se había creado el euro. La niña chica no lo entiende, pero tampoco Ixone. Ni la perra, ni a qué se refiere con el tío de las vistas. Aparece en Platero y yo; te leo un fragmento:

Audio El tío de las vistas . Platero y yo. Juan Ramón Jiménez

Con dificultad, la niña chica explica que hay que pagar una perra para que un señor te deje ver las vistas con un aparato. Un poco triste les dice que no pudo verlo el año pasado porque no tenía una perra para dársela al tío de las vistas.

Hemos retrocedido muchos años. Ahora podemos ver muchas imágenes, en la televisión, en los teléfonos… pero hace cien años no existía nada de eso. Así que el tío de las vistas, que mostraba algunas imágenes con su caja, tenía que ser muy atractivo para los niños.

 

Ilustración de Elisa Amann

 

Y ahora te toca a ti:

En el texto que te he leído, el tío de las vistas se dirige a Platero que mete su cabezota entre los niños.

¿Qué le pide el tío de las vistas a Platero?

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