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Un lazo, un rizo, un caracol

Un lazo, un rizo, un caracol

Ilustración de Jesús Delgado

Hoy vemos a nuestros amigos en un lugar donde pasan miedo. En el plano hay una señal que les tiene intrigados. Parece un lazo o, tal vez, un rizo o un caracol… Leo no hace más que dar vueltas a estas palabras. ¿Será un lazo como los que se pone su hermana Clara? ¿Será un rizo?

De pronto descubre que no es ni un lazo, ni un rizo, sino una escalera de caracol. Se pone muy contento y va a despertar a Clara, aun medio dormida, para contárselo.

—Ven, mira el mapa. ¿Ves esta señal que parece un lazo, que parece un rizo, que parece un caracol?

—Sí, ya la veo.

—¡Pues no es un lazo! ¡No lo es! —le respondí muy orgulloso.

—¿Es un rizo?

—No es un rizo. ¿Qué pinta un rizo en un mapa?

—No sé. Entonces, ¿qué es?

—Es un caracol.

—¿Un caracol como esos que hay en la tapia tomando el sol?

— No, tonta, no como esos. Es una escalera de caracol.

—Yo no sé qué es eso.

—Espabila, toma la leche y vamos. Te la enseñaré.

Leo y Clarita van corriendo a buscar a Manuel y Lucía. Ellos están en las colonias de verano y tienen que esperar a la hora del descanso para encontrarse. En cuanto salen, Leo les explica lo que ha descubierto. Todos juntos se dirigen a las escaleras de caracol y comienzan a subirlas.

Ilustración de Jesús Delgado

La escalera de caracol es estrecha y tiene poca luz. Pasan un poco de miedo y los cuatro se juntan unos con otros.

—¡Ay, ay, algo me está rozando la cabeza! —dijo Manuel—. Debe de ser una telaraña o algo así.

Pero era mi cola. Se había pegado tanto, tanto a mí, que mi cola le daba en toda la cara.

 

Les asusta un ruido que escuchan, pero pronto reconocen que es música y que están cerca del órgano de la iglesia. Leo conoce ese lugar porque ha ido otras veces a cazar ratillas. Allí descubren algo muy importante:

 

Allí estaba, en el armario de las partituras, lleno de cajones y de baldas. Lo husmeamos todo y yo me puse a olfatearlo bien, a ver si descubría algo. De pronto mi hocico se hundió en el cajón que tenía la señal del uno y por poco me caigo del susto. Saqué el hocico lo más rápido que pude; sin querer había hecho un agujero. Le di con la pata para abrirlo más y entonces apareció el letrero:

CAVE CANEM

 Ahora te toca a ti y esta vez no hay pista.

¿Qué descubren tras CAVE CANEM I ?

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