La armonía del Gran Templo, el Partenón

La armonía del Gran Templo, el Partenón

FUENTE. VIRTUAL TOUR IN ANCIENT ATHENS (5TH CENTURY BC)    [1]

Uno de los enigmas que Damón, el preceptor de Hermes en Atenas, propone a Olimpia, Paladio, Hermes y Filipo es esta pregunta: ¿Qué hace armónico al Gran Templo? Un día ascienden con él a la Acrópolis para verlo de cerca.

A partir del siglo IV, este templo se conocerá como Partenón y así lo denominamos en la actualidad. Estaba recubierto de mármol y, en el tiempo que recoge la novela, Fidias está aún trabajando en el friso, acompañado por sus ayudantes. Suben por la gran escalinata, dividida en dos partes al lado de la central pensada para el ascenso de los carros y, especialmente, diseñada para el día de la fiesta de Atenea. Llegan a las grandes puertas, los Propileos, y alcanzan la explanada. En ella está la estatua de Atenea Promacos, la Atenea de combate. Más tarde, verán con asombro la del interior, la de la cámara del templo.

Reconstrucción del conjunto, en la fiesta de las Panateneas. Fuente: Εθνικός Κήρυξ Archive

La pregunta de Damón está presente y tienen que responderla. Olimpia apunta que ha visto muchas veces hacer cálculos matemáticos a su padre y que eso quiere decir que en cada parte del edificio hay una razón aritmética. Hermes se asombra y la admira; para su hermano Paladio, Olimpia es demasiado sabionda. Damón les hace ver la plataforma en la que descansan las columnas. La ven recta, pero, en realidad:

“Si vuestro padre la hubiera hecho así, recta, nosotros percibiríamos la zona central más baja. Él se dio cuenta y lo corrigió al revés, es decir, haciendo que la zona central estuviera un poco más elevada que las laterales”.

Fuente: Tatarkiewics, Historia de la estética, I.

Llegan a la conclusión de que no solamente el arquitecto ha tenido en cuenta cómo se debía hacer el edificio, sino también cómo se iba a ver. El que lo mira ve la superficie recta y plana, pero el constructor tuvo que curvarla para conseguirlo.

Damón les conduce al interior donde Fidias trabaja en el gran friso. Disfrutarás leyendo el encuentro con este artista y el impacto de la visión de la diosa de oro y marfil.

 

Alma Tadema, Fidias mostrando el friso, 1868. Birmingham Museum and Art Gallery

Marisa Amigo, Hermes en Atenas, Malas Artes, Córdoba, 2021, pp. 188. Precio: 16 euros. www.malasartes.com

 

[1] https://www.youtube.com/watch?v=ulAxMLJ7O7M

 

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.