Un tesoro en Baelo Claudia. El tesoro encontrado
Un tesoro en Baelo Claudia. El tesoro encontrado

A Marco y a Lucio, protagonistas de esta novela, les gusta ir a pescar pulpos. Lo hacen en una zona rocosa a las afueras de la ciudad de Baelo Claudia. Como otras veces llevan algo de comer y se preparan para bucear a pleno pulmón.

Ánfora con monedas romanas del tesoro de Tomares
Los dos amigos charlaban mientras caminaban hacia la playa. Llevaban un trozo de queso y unas tortas de cebada para calmar el hambre. Aquella mañana querían pescar pulpos, algo que solían hacer frecuentemente. Si tenían suerte y conseguían algunos ejemplares, pensaban venderlos en el mercado y ganar dinero. Los pulpos eran codiciados y gustaban mucho, pero no era fácil capturarlos. Se escondían muy bien entre las rocas y se escurrían hacia el fondo marino. Ellos los alcanzaban con arpones, metiéndose debajo del agua y buceando. Con las pulperas de los alfareros, se conseguían más fácilmente. Eran unas vasijas de barro con agujeros en las que se colaban los pulpos y, luego, no podían salir. Pero ellos no tenían bote, ni pulperas y tenían que meterse debajo del agua.
Aquel día consiguieron un pulpo grande, por el que esperaban recibir un buen dinero. Lo pusieron en un saco y volvieron a sumergirse y salir con otro pulpo. Una vez logrado, Marco le dijo a Lucio que le parecía haber visto algo en el fondo: un ánfora depositada en la arena. Volvieron a por ella y la subieron a la superficie. Enseguida se dieron cuenta de que contenía monedas:
—¡Marco, hemos encontrado un tesoro!
—Vamos a abrirla, a ver qué tiene. Por el sonido, no puede ser aceite o vino.
—Sí, pero sin romperla, a ver si podemos quitarle el cierre.
Las ánforas se cerraban con resina, cal y arena para que el interior quedara protegido. Marco y Lucio llevaban navajas que les servían tanto para comer como para cortar algo o defenderse de algún bicho. Con paciencia consiguieron quitar el cierre del ánfora y descubrir lo que guardaba en su interior: eran monedas de plata.
Tuvieron suerte, no cabe duda, pero todavía hay tesoros escondidos por descubrir. Hace unos años, en abril de 2016, en Tomares, al lado de la ciudad de Sevilla, se encontró un tesoro formado por 19 ánforas con un contenido aproximado de 53.000 monedas romanas.

Ánforas del tesoro de Tomares
¿Conseguirán Marco y Lucio salvar el tesoro? Tienen un largo recorrido hasta sus casas y los ladrones, a los que llamaron la atención por el robo de los atunes, les acechan.






































