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El túnel misterioso

El túnel misterioso

Audio 8. El túnel misterioso

La hermandad de gatos tiene la misión de cuidar la biblioteca. Los gatos deben proteger el gran edificio, pero sobre todo tienen que cuidar los libros. Todos los días por la noche salen de cacería por todo el recinto, en busca de las TONTONAS como las llama Leo.

Las tontonas son las ratas y son enemigas de los libros porque se los comen o los muerden. Por eso hacen el recorrido por las galerías de libros, para que ninguna rata se acerque a ellos. Esa es la misión que tienen encomendada y que llena de orgullo a la abuela de Leo y Clarita.

 

A mi abuela le gusta mucho eso de la misión y dice que es un honor. Lo malo es que los sabuesos también defienden que es su tarea. En realidad solo pueden estar fuera, en el jardín, pero se creen con derecho a andar por todas partes. Pueden salir por la noche, cuando el gran edificio está vacío. Nosotros también pero, como no hacemos ruido, nos colamos de día con más facilidad. Así nos vamos de aventuras Clarita y yo. Nuestras hermanas son muy pequeñas y siempre están con mi abuela o con mi madre.

A Manuel y a Lucía eso de salir a cazar ratas les suena un poco extraño, pero entienden la tarea. La hermandad de gatos tiene a raya a las ratas para que no entren en la biblioteca y se coman o muerdan los libros. La Universidad de Deusto está al lado de la ría y ya sabemos que a las ratas les gusta estar por el fango. Hacia la ría va el túnel misterioso en el que pasan miedo:

Ilustración de Jesús Delgado 

Estaba preguntándome eso cuando de pronto se oyó un ruido de pasos que corrían. Todo mi cuerpo se arqueó y me entró el tembleque.

—¿Qué te pasa, Leo?

—¿No oyes?

En el camino aquel ya no se veía nada de nada. Un olor muy intenso se me estaba pegando a los bigotes mientras mis patas se iban metiendo en un fango viscoso.

—¡Ay, algo me está atrapando el cuello! —gritó Manuel.

—Será una telaraña, hay muchas aquí. A mí me preocupa más ese ruido.

(…)

No estaba dispuesto a seguir; muerto de miedo di un maullido tremendo. En ese momento, el ruido se convirtió en un laberinto de pasos que corrían en todas las direcciones:

¡Eran cientos de ratas que intentaban huir! Al verlas, todo el miedo se transformó en furia de cazador y me puse como un loco, dando zarpazos por aquí y por allá.

Ilustración de Jesús Delgado

No encuentran ninguna pista, pero Leo se pone muy orgulloso porque descubre el secreto de su padre: el túnel de la gran cacería.

 

Ahora te toca a ti:

Leo le dice a Clara que:

—El jefe de los libros que dice Manuel es nuestro jefe.

¿Por qué?

 

 

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